Investigación y Desarrollo en TI

NAYA

En 2009 fundamos una compañía: Niebla, Alcocer & Alcocer S. de R.L. de C.V.

Siempre, la comunicación ha sido una de nuestras pasiones. Le hemos dado seguimiento a la reciente revolución que lo está transformando todo en este ámbito. Sabemos que para formar parte de esta revolución, el momento de oportunidad es el presente, y el lugar, la publicidad y la mercadotecnia.

Pero el mercado está lleno de distorsiones artificiales.

El mismo fundamento de la existencia de la publicidad está en juego: la tecnología existente vuelve irrelevantes a los grandes presupuestos destinados a dar a conocer un producto o una marca. Vuelve a cobrar importancia lo que nunca debió haberla perdido, la calidad de las mercancías y de los servicios. Pareciera una paradoja el que habiendo cada vez más jugadores sea cada vez más fácil encontrar a los mejores para cada consumidor, pero es precísamente la tecnología disponible lo que lo hace posible. Los consumidores se han vuelto los principales agentes de publicidad, por encima de las grandes agencias tradicionales.

Los medios disponibles para anunciarse anteriores a nuestra época eran súmamente escasos (los tiempos en canales de televisión y estaciones de radio, el espacio en medios impresos, los espacios al aire libre y en el "mundo físico", inclusive el número de medios era un factor que delimitaba su disponibilidad). Como consecuencia de esto, los precios, al aumentar el número de jugadores, siempre iban a la alza (por la ley de la oferta y la demanda). Pero Internet (no un medio, sino un conjunto de nuevos medios, al que se añaden otros constantemente sin cesar) hizo que de pronto, en lugar de que hubiese poco espacio, fuese al contrario.

La distorsión más difícil de romper, pero que cederá al final irreversiblemente, es la acomulación de poder que se creó con base a la posesión de los medios tradicionales. Hoy se intenta, por medio de la creación de cada vez más barreras legales, limitar el ámbito de influencia de Internet y los nuevos canales de comunicaciones que provee, con el único fin de perpetuar lo más posible estas acumulaciones de poder. Hoy pareciera que quienes tienen la posesión de los medios tradicionales son tan poderosos que son inmutables, y que nunca desaparecerán del todo, pero en realidad tienen cada vez menores flujos de efectivo y ese "poder" está menguand todos los días. Es evidente que aunque hagan "incursiones" en los nuevos medios disponibles simplemente son un jugador más, y que los "principales" jugadores apenas lo son unos cuantos años (que luego serán meses, y al final serán, en el mejor de los casos, días).

Estas distorsiones son una gran oportunidad de negocio, pero a la vez exije cada vez más un mayor conocimiento de leyes, finanzas, logística y de tecnología.

Para que un producto o una marca sea rápidamente adoptada en los nuevos medios, es preciso analizar al mercado con rapidez y efectividad, y afrontar el hecho de que las comparaciones hoy son inevitables y hasta automáticas. Los diferenciadores que harán que el consumidor se incline por algo deben ser claros y específicos. El mercado es global. Las leyes que aplican al pequeño pedazo de tierra donde surgió la idea de vender son radicalmente distintas del otro lado del planeta. Entregar a tiempo, aceptar devoluciones, aplicar garantías son elementos que ya no forman parte del paquete diferenciador, y que deben acompañar a cualquier marca o producto, por pequeña o grande que sea.

Como los escaparates en los nuevos medios son cada vez más amplios, hemos alcanzado un momento en el que deben elegirse con cuidado las estrategias particulares de cada uno de ellos. El que haya más canales disponibles para darse a conocer no necesariamente indica que es más fácil, sino todo lo contrario. Sólo el profundo conocimiento del funcionamiento tecnológico y del mercado potencial pueden resolver con oportunidad los nuevos retos que todos los días se presentan. El mismo desconocimiento con el que están intentando reaccionar los grandes actores de los medios tradicionales es una gran ventana de oportunidad que no debe dejarse pasar.

Además, todavía hoy, las grandes agencias de publicidad delegan todo lo que hemos descrito a empresas productoras más pequeñas, incrementando los costos totales y privilegiando (erróneamente) los enormes presupuestos de sus grandes clientes. Ya hemos sido testigos de que un cliente que pudiese parecer pequeño rápidamente puede crecer hasta el mismo nivel de los grandes, si es impulsado correctamente. Si además, se miden los impactos del trabajo publicitario con exactitud, será posible no solo mejorar en tiempo real la estrategia de campaña, sino conservar al cliente cuando crezcan sus necesidades.

NAYA es nuestra respuesta a estas nuevas oportunidades, y comprometemos toda nuestra experiencia tecnológica y de negocios en esta empresa.

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